
- Cartel de Millennium, de David Fincher - Paramount Pictures
El reputado director de La red social, Zodiac, El club de la lucha o Seven, David Fincher, adapta con éxito el best-seller de Stieg Larsson Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres (The Girl with the Dragon Tattoo), superando ampliamente la paupérrima versión de 2009, llevada a cabo por Niels Arden Oplev.
Asimismo, Daniel Craig y Rooney Mara consiguen dar una dimensión a los personajes de Mikael Blomqvist y Lisbeth Salander, muy superior a la conseguida por las pobres interpretaciones de Michael Nyqvist y Noomi Rapace en el primer filme.
Millennium: David Fincher en la vanguardia del cine mundial
David Fincher se ha convertido, por méritos propios, en uno de los mejores directores de cine del siglo XXI. Su capacidad para generar suspense está a la altura de los más grandes. Sólo así se explica que una película como ésta, cuyo argumento conoce todo el mundo, bien por la primera película, bien por las novelas, consiga enganchar al espectador durante la totalidad de su extenso metraje (158 minutos).
Nos hallamos ante un realizador que posee un dominio total sobre las técnicas de hacer cine. Su puesta en escena es genial y sugerente. Su capacidad para recrear cualquier tipo de atmósfera resulta fascinante, así como los movimientos de cámara, la búsqueda de diferentes planos, los juegos de luz y oscuridad y el perfecto aprovechamiento del formato 16:9.
Fincher demuestra que una atmósfera lúgubre y siniestra no tiene que estar reñida con el lujo. Su hipnótica representación del mundo criminal en los diferentes escenarios de Suecia, combinando características tan antagonistas, ilustra su categoría como cineasta.
Sinopsis de Millennium: impecable guión de Steven Zaillian
Pero la técnica depurada de Fincher no valdría nada si no hubiera desarrollado una buena historia que contar. El responsable del libreto no es un cualquiera, pues se trata de Steven Zaillian, guionista de grandes películas como La lista de Schindler, American Gangster o la primera Misión Imposible. En esta ocasión confecciona un elegante guión, que trata de dividir el tiempo a partes iguales entre sus dos personajes centrales.
En este sentido, el relato se concibe como una transición. Al comienzo, el protagonista es Mikael Blomqvist, un periodista de investigación de primer nivel, que se encuentra en una precaria situación legal, al haber caído en una trampa perpetrada por el objetivo de su investigación.
Debe renunciar a su cargo, circunstancia que es aprovechada por Henrik Vanger, un anciano al frente de todo un clan millonario, que decide contratarlo para que indague en la desaparición de su sobrina-nieta, cuarenta años atrás.
Millennium: cine negro de altura
La película se convierte así en una historia de cine negro, ya que Blomqvist se comporta como el típico investigador privado, alguien que debe hacer preguntas muy incómodas y que, inevitablemente, termina por granjearse muchas enemistades, para terminar en el ojo del huracán.
Conforme avanza el metraje, Blomqvist va cediendo paulatinamente minutos en pantalla a Lisbeth Salander. Si la definición del personaje masculino como un hombre de moral ecléctica (muy alta en su trabajo, un tanto discutible en su vida privada) es muy completa, la de Salander como una persona totalmente antisocial es sublime.
Al principio la protagonista se presenta como una criminal en todos los sentidos: está bajo la tutela del estado por su violento pasado, mientras ejerce su delictiva profesión de hacker informática. Su gótico vestuario es bastante revelador en cuanto a su personalidad. Su terrible infancia la ha endurecido, de manera que es capaz de sobreponerse a las escenas más espeluznantes del filme, como la terrible violación a la que es sometida, a la que responde con una brutal y esperada venganza.
Así pues, Lisbeth Salander evoluciona de criminal a heroína, ya que al entrar en contacto con la investigación de Mikael Blomqvist, se convierte en la principal perseguidora de un salvaje asesino en serie, que comete atroces torturas sobre sus víctimas, siempre mujeres, antes de matarlas.
Impresionante reparto de Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres
Llegamos así a otra parte muy importante de la película: la interpretación. Por muy bien que estén trabajados los personajes por parte del guión, el fantástico trabajo de los actores es lo que termina de conferirles credibilidad. Daniel Craig (AKA James Bond) ofrece una carismática visión del periodista, mientras que Rooney Mara (es curioso que aquí sea una genio informática después de haber sido la novia del creador de Facebook en La red social) lleva a cabo una soberbia actuación, sobre un personaje tan complicado como el de Lisbeth Salander.
El resto del elenco interpreta convincentemente a secundarios nítidamente definidos. Aparecen nombres tan importantes como Christopher Plummer (actual ganador del Globo de Oro por Beginners), Robin Wright (La conspiración, Moneyball), Stellan Skarsgård (Thor, Ángeles y demonios), Steven Berkoff (Superdetective en Hollywood, The Tourist) o Geraldine James (Sherlock Holmes 2, Alicia en el país de las maravillas) además de conocidos rostros televisivos como Goran Visnjic (Urgencias), Joely Richardson (Nip/Tuck, Anonymous), Julian Sands (villano en la quinta temporada de 24) o Joel Kinnaman (The Killing, La hora más oscura).
David Fincher: un maestro del suspense
En resumidas cuentas, esta versión del genial David Fincher sobre la obra de Stieg Larsson, Millennium, es una película absolutamente redonda, fiel a la novela, con un ritmo narrativo elevado, montaje eficiente que favorece el entendimiento de la enrevesada trama y una perfecta y conseguida ambientación, que alcanza cotas extraordinarias de tensión y suspense mientras van apareciendo piscópatas, oscuros pasados nazis y traidores.
Pero también es una película de lealtades e incluso amor, en un filme en el que Fincher demuestra al mundo que es posible filmar violentas secuencias de horror, sexo y abusos, con la suficiente categoría como para que no parezcan un recurso fácil para atraer al público, sino una parte intrínseca e importante en el desarrollo de la historia.
Por lo tanto, una vez más, David Fincher ha culminado una de las mejores películas del año. ¿Conseguirá alguna vez el reconocimiento de la tan injusta Academia de Hollywood?
